12/08/2020

Loreto Noticias

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Ivermectina y COVID-19: los errores y mentiras detrás de un “estudio” viral de dudosa calidad

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El último fin de semana circuló en internet una noticia que aseguraba que un estudio realizado por un médico peruano había demostrado que “el 100% de pacientes COVID-19 que se trató con ivermectina mostró mejorías”. Tras su difusión, diversos investigadores criticaron esos supuestos hallazgos, mientras la información ganaba terreno en las redes sociales.

El autor es el médico peruano Gustavo Aguirre Chang, cuyo trabajo fue publicado en el portal oficial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos el 4 de julio y retirado al día siguiente tras cuestionamientos de la comunicad científica. El Comercio solicitó a dicho centro de estudios un pronunciamiento respecto a esta publicación, pero hasta el cierre de este informe no obtuvo una respuesta oficial.

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Las noticias que difundieron este supuesto estudio aseguraban que la investigación de Aguirre Chang había sido publicada en Antiviral Research. El Comercio comprobó que el estudio no figura en esta revista médica internacional.

“Un ‘estudio’ de este tipo no sería aceptado bajo ninguna circunstancia en Antiviral Research. No tiene la calidad mínima, no tiene el formato científico, no está escrita en inglés”, nos dice el investigador peruano Adrian V. Hernández, profesor asociado de efectividad comparativa e investigación de resultados en la Escuela de Farmacia de la Universidad de Connecticut, EE.UU.

Aguirre Chang, que no figura en el registro de investigadores del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec), tampoco tiene ninguna publicación en dicha revista. Este diario hizo una revisión en las prestigiosas The New Engrand Journal of Medicine, The Lancet y Nature y tampoco halló publicaciones del referido galeno. No cuenta con artículos en la base de datos científica Scopus.

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Los investigadores consultados coinciden en que este texto no puede ser considerado como un estudio, sino como una monografía, que no alcanza al primer escalón de la evidencia científica.

“Es una opinión personal de un tema que no sabemos si el autor domina. No existe pregunta de investigación, no tiene métodos, no discute resultados propios, no evalúa la calidad de lo que describe”, aclara Hernández.

En ello coincide el médico y editor científico Percy Mayta-Tristán: Aquí resume, en teoría, algunos estudios de mediana y mala calidad; el titular se basa en la afirmación de que el 100% de personas de los casos que ha recolectado supuestamente de médicos peruanos no requirió hospitalización o no se complicó”.

¿Qué dice el “estudio”?

Aguirre, con quien El Comercio buscó ponerse en contacto, asegura que en su trabajo, de nueve páginas, “se revisa las evidencias existentes en cuanto al uso de Ivermectina en COVID-19 [sic]. También se hace un reporte de parte de los casos tratados a nivel local”.

El médico hace una recopilación de testimonios de doctores que afirman haber tenido buen resultado utilizando ivermectina en pacientes con COVID-19. También hace referencia a un supuesto estudio (“Usefulness of Ivermectin in COVID-19 Illness”) publicado, de nuevo, en Antiviral Research. Este trabajo tampoco figura en esta revista.

Mayta-Tristán apunta hacia un sesgo en la elección de la información, pues “hay que tomar en cuenta que son testimonios, eso significa que solo se han tomado los de aquellos a quienes les fue bien y obviamente no se cuenta a los que les fue mal”.

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Aguirre cita notas periodísticas, videos de la plataforma de YouTube, y, entre otros autores, al criticado Amit Patel, uno de los defensores de la hidroxicloroquina, un medicamento que fue promocionado como una cura del COVID-19 y cuyo uso fue finalmente desaconsejado por la FDA y la OMS.

Basado en ello, Aguirre afirma lo siguiente: “A nivel local, si bien a la fecha aún no son muchos los casos documentados, la Tasa de Letalidad viene siendo 0% y además se observa que en el 100% de los casos tratados con Ivermectina se presenta una mejoría de la enfermedad y resolución de la fiebre dentro de las 48 horas de iniciado el tratamiento”.

Hernández señala una serie de falencias en este “estudio”:

“Aguirre Chang hace referencia a un estudio de laboratorio in-vitro de Caly et al. de Antiviral Research para sustentar su monografía y su receta de ivermectina. La monografía hace referencia a un estudio observacional de Patel et al. (referencia 14 de la monografía) que tampoco fue publicado, que no describe dosis y que usó datos de una base de datos de la compañía Surgisphere. Esta base de datos falsa fue la misma usada por Mehra et al. en dos estudios en pacientes COVID-19 que fueron recientemente retirados de The Lancet y The New England Journal of Medicine. Hace referencia a series de casos, un tipo de diseño que no tiene grupo de control y por lo tanto la eficacia de ivermectina es imposible de saber. No existen ensayos controlados aleatorizados que evalúen la eficacia de ivermectina en tratamiento o profilaxis de COVID-19. No sé de dónde saca el autor su receta de dosis de ivermectina”.

Para el investigador, este texto “no llega a ser siquiera una revisión narrativa pues no hay búsqueda formal de la literatura (es decir, una búsqueda ordenada de todas las fuentes)”, además se trata de un autor sin credenciales: “No sabemos nada del autor tampoco: cuál fue su entrenamiento, dónde trabaja y cuál es su posición actual”.

Mayta-Tristán, director de Gestión de Proyectos y Promoción de la Investigación en la Universidad Científica del Sur, hace referencia a la conclusión principal de la monografía de Aguirre Chang y asegura que ya hay estudios en proceso de revisión que lo contradicen: “Estamos recibiendo artículos [en las revistas que edito] y ya hay estudios que muestran que de los pacientes hospitalizados, dos tercios ya han tomado ivermectina. Entonces, no es cierto que aquellos que toman ivermectina no se complican, porque sino no sería posible que tantos pacientes que la tomaron tengan el antecedente de consumir ivermectina antes de hospitalizarse”.

¿Cómo deben tomar las personas este tipo de “investigaciones”?

Ante la aparición de supuestos estudios científicos que dan cuenta de la efectividad de diversos tratamientos para el COVID-19, es necesario tomar con cautela sus afirmaciones, prestar atención a quiénes las difunden y elaboran, además de recurrir a los expertos para entender su contenido.

“Un estudio científico publicado en una revista científica pasa por evaluación crítica de pares y de los editores. Ellos evalúan estándares de calidad mínimos y sugieren mejoras en el proceso de evaluación. La monografía de Aguirre Chang no es un artículo científico, y las opiniones personales en un tema científico son peligrosas y deben tomarse con mucha precaución pues usualmente tienen sesgos. En particular me gustaría saber los conflictos de interés de Aguirre Chang, pues esta monografía se publicó en la web de una compañía farmaceútica. Adicionalmente, sabemos que Aguirre Chang no es científico y no ha publicado artículos científicos en el pasado. La única forma de saber si ivermectina funciona en el tratamiento o profilaxis de COVID-19 es con estudios de tipo ensayo controlado aleatorizado”, abunda Hernández.

Mayta Tristán señala la necesidad de que los contenidos sobre ciencia que se publiquen en los medios de comunicación en el contexto del COVID-19 deben ser más cuidados, que las instituciones universitarias peruanas también refuercen sus procesos de publicación y que el Concytec y el Instituto Nacional de Salud tengan un rol protagónico en la lucha contra la información falsa sobre salud en el país.

“Que lo haya difundido San Marcos a nivel institucional ha creado esta posibilidad de difusión de esta noticia errónea. Debe hacer un mea culpa -afirma-. No pueden ser tan ligeras las áreas de comunicaciones en difundir información falsa. Lo que mínimamente debió haber hecho el área de comunicación es consultar al Vicerrectorado de Investigación o a la Facultad de Medicina. No pueden estar comunicando cosas que generen mayor ruido y confusión a la población”.

(Con información de El Comercio)